La Plataforma Aprovechemos los Alimentos es una asociación formada por personas y entidades involucradas en la lucha contra el despilfarro de alimentos. Desde sus inicios trabaja en red, acercando a los agentes de la cadena alimentaria (desde productores hasta consumidores) para encontrar soluciones comunes en el ámbito local al problema global del despilfarro de alimentos.

 

Desde la PAA creemos que es necesaria una iniciativa legal en materia de prevención y gestión del despilfarro alimentario que trate el problema y sus aspectos más relevantes. Creemos que es imprescindible para una estrategia integrada y transversal del despilfarro alimentario promover una ley específica para el aprovechamiento de los alimentos atendiendo a sus múltiples dimensiones.

Reconocemos los avances efectuados en los últimos años a nivel nacional e internacional con las apariciones de diferentes leyes contra el despilfarro de alimentos, pero consideramos que ningún modelo es satisfactorio desde nuestro punto de vista, ja que están demasiado acotadas a un solo actor del ciclo alimentario, y las herramientas de las que se dota su aplicación son muy limitadas.

Transparencia informativa. Una parte fundamental desde nuestro punto de vista es la obligatoriedad de la transparencia en la gestión de los recursos alimentarios. Es imprescindible que las administraciones regulen la obligación de todos los agentes del ciclo alimentario de informar sobre la cantidad de alimentos que se dejan de aprovechar y que, al menos tiempo, se explique cómo se han obtenido estos datos. Proponemos que la ley encomiende que la redacción del plan nacional de lucha contra el despilfarro alimentario (pdf en catalán) que se aprobó en el pleno monográfico sobre la situación de emergencia social, refleje unos objetivos cuantitativos de prevención del despilfarro.

Ineficiencia del sistema alimentario actual. Desde la PAA entendemos que las cancelaciones de pedidos injustificadas deberían estar penalizadas y que, al mismo tiempo, los contractos no deberían incluir cláusulas abusivas que permitieran al comprador de productos alimentarios desentenderse de sus compromisos. Los alimentos son más que una simple mercancía. Las prácticas comerciales que fomentan o tienen consecuencias en forma de despilfarro y pérdidas alimentarias se deben evitar. El princicipio de aprovechamiento del alimento debería prevalecer sobre el principio de la libertad de mercado que permite que se estropee.

Jerarquía de la gestión de residuos. La ley para un mejor aprovechamiento de los alimentos tiene que seguir la jerarquía en gestión de residuos y recursos establecida tanto en el artículo 4 de la directiva europea 98/2008/CE de residuos, como en el artículo 8 de la Ley 21/2011 de residuos  y suelos contaminados, y en la agencia ambiental de los EEUU (EPA)La ley debería abordar unas medidas fiscales que orienten la gestión al máximo aprovechamiento, estableciendo unos incentivos claros y un régimen de sanciones disuasorias para aquellos que no cumplan la norma de evitar el despilfarro alimentario.

La ayuda alimentaria. La mayoría de las iniciativas de ayuda alimentaria de mayor dimensión tiene un patrón marcadamente asistencialista. Desde la PAA pensamos que el volumen de recursos económicos y alimentarios puede utilizarse con un abanico de objetivos mucho más amplio que dar acceso a los alimentos a personas y familias vulnerables. Estos recursos también pueden servir para mejorar el equilibrio nutricional de los beneficiarios, mejorar su autoestima, reducir los excedentes alimentarios, fortalecer el tejido económico y social de los entornos donde se concentran las personas más necesitadas.

Las leyes del Buen Samaritano. Una de las barreras a la donación de alimentos es el miedo de los donantes a ser denunciados por una hipotética intoxicación alimentaria por parte de los beneficiarios de ayuda alimentaria. Eso provoca a menudo que algunas iniciativas de aprovechamiento no se lleven a cabo. En este sentido, las leyes de Buen Samaritano publicadas tanto en Italia (Disciplina della distribuzione dei prodotti alimentari a fini di solidarietà sociale) como en los EEUU (The Bill Emerson Good Samaritan Food Donation Act), son ejemplos de instrumentos legales desarrollados para reducir las resistencias que puedan tener los potenciales donantes. Creemos que una ley que libere de responsabilidad a los donantes de alimentos puede promover la cualidad y cantidad de donaciones.

Las entidades receptoras de ayuda alimentaria. En un contexto de sobreproducción alimentaria, financiar la compra de alimentos para destinarlos a la beneficencia es una acción poco acertada desde el punto de vista de la optimización de recursos públicos. Los recursos económicos que reciben las entidades deben asegurar que tengan las infraestructuras, capacidad logística y huamana para facilitar el acceso a los alimentos por parte de los más desfavorecidos. Una de las actividades que la ley puede promover es la propia implicación de las personas beneficiarias de la ayuda alimentaria en la gestión de las entidades y en los trabajos que desarrollan.

Fiscalidad. Uno de los instrumentos para guiar el comportamiento de los actores implicados en el ciclo de los alimentos es la política y los instrumentos fiscales. Dado que los productos alimentarios pueden convertirse en residuos por la simple decisión arbitraria de su poseedor, los instrumentos fiscales deben orientarse tanto hacia la gestión de los alimentos como de los residuos.

Fiscalidad de las donaciones alimentarias. Si las autoridades buscan un buen funcionamiento del mercado de los productos alimentarios deberían vigilar que las exenciones fiscales que se obtinen actualmente por donaciones a las entidades benéficas no sean una vía de gestión del excedente alimentario ya planificado dentro de las previsiones productivas de las empresas alimentarias.

Residuos. Un residuo alimentario puede ser un producto tanto totalmente comestible ocmo no comestible, evitable como no evitable, y a veces sólo responde a la voluntad del poseedor de deshacerse de un excedente. Desde la PAA pensamos que la fiscalidad de los residuos alimentarios debería ir orientada a poner en valor el residuo y hacer que este se perciba como un recurso o un objeto valioso que sea necesario aprovechar o minimizar su generación para que no pierda valor el proceso productivo de las empresas, economías familiares o finanzas públicas.

Régimen de incentivos y sanciones. La existencia de un régimen de incentivos y sanciones para los actores implicados en este trayecto es básico para que el compromiso de estos con la reducción del despilfarro alimentario sea real. Los incentivos y las sanciones son herramientas que no se pueden desterrar en una ley para reducir el despilfarro de alimentos, porque de otra manera situarían a esta en una proclama de buenas voluntades en la que no se penalizarían los incumplimientos y no se premarían las innovaciones ni las buenas prácticas. Hasta el año 2025 hay tiempo suficiente para poner en marcha todas las medidas que se necesiten para alcanzar los objetivos de reducción de despilfarro alimentario.

Regulación del espigamiento. El espigamiento se puede hacer cargo de los excedentes alimentarios que queden en los campos una vez se haya cosechado, pero hay que asegurarse de que este excedente no se derive a actividades que entren en competencia con el comercio y la industria local. La mejor manera de hacerlo es a través del establecimiento de autorizaciones de espigamiento a empresas y entidades de economía social que aseguren que el producto recogido sirva para que las personas con menos recursos accedan a él y para dar empleo a personas en situación de vulnerabilidad sociolaboral. Por tanto, la PAA considra que la limitación del espigamiento implícita en la proposición de ley y la prohibición de que los alimentos donados puedan volver a entrar en el circuito comercial son aspectos que deberían suprimirse del texto actual.

Contratación pública. Como ha ocurrido a menudo con la introducción de productos de comercio justo, productos ecológicos y similares, las administraciones públicas deberían incluir dentro de la contratación pública prescripciones técnicas, requerimientos y cláusulas que favorezcan la prevención del despilfarro alimentario.

Fechas de alimentos envasados. Existe una dupblicidad de fechas de conservación de los alimentos, en la que una se aplica a alimentos que pueden significar un riesgo para la salud y otra que simplemente se refiere a la conservación de sus características organolépticas. Se debe hacer una reflexión sobre qué efectos tiene esta doble fecha sobre el despilfaro alimentario en los hogares y comercios. La legislación catalana puede instar a comercios e industrias a no tirar los productos que hayan superado la fecha de consumo preferente. 

Mesa permanente y fondo económico. Creemos necesario dotar la ley de un instrumento en forma de mesa permanente que aglutine los diferentes agentes de la cadena alimentaria, al mismo tiempo que las organizaciones y entidades sociales. Una mesa que proponga acuerdos, acciones conjuntas, difunda buenas prácticas e impulse diferentes campañas para concienciar, educar y sensibilizar en la prevención del despilfarro de alimentos.

iem necessari dotar la llei d´un instrument en forma de taula permanent que aglutini els diferents agents de la cadena alimentaria al mateix temps que les organitzacions i entitats socials. Una taula que proposi acords, accions conjuntes, difongui bones pràctiques i impulsi diferents campanyes per conscienciar, educar i sensibilitzar en la prevenció del malbaratament dels aliments.

[CAST] Consulta el documento de posicionamiento y propuestas de la PAA. 

Posicionamiento de la PAA respecto a una Ley por el Aprovechamiento de Alimentos

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